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viernes, 16 de septiembre de 2011

La Narro, el semillero; los Egresados, la simiente



Mensaje del
Dr. Jorge Galo Medina T.
en la
Convención Nacional de Egresados
de la
Universidad Autónoma Agraria
Antonio Narro
L Aniversario
27-29 de noviembre 2008












Un semillero  es aquel lugar donde por un tiempo determinado se guardan las semillas; es un terreno preparado y acondicionado especialmente para colocar las semillas con la finalidad de producir su germinación bajo las menores condiciones y cuidados, a objeto de que pueda crecer sin dificultad hasta que la plántula esta lista para el trasplante;  es el sitio adecuado para que la semilla inicie su primera fase de desarrollo. Luego la planta crecerá y será trasplantada al terreno definitivo. Metaforicamente, se denomina así al origen y principio de que nacen algunas cosas o seres.


Podemos tener desiertos climáticos como el chihuahuense; desiertos de obras, como sucede en diversas partes del país y mundo; podemos tener, ciertamente, desiertos de hombres como en los polos norte y sur. Pero lo que no debemos de aceptar  nunca es tener desiertos de semillas. Pero, tal vez lo que nunca podré aceptar es que tengamos desiertos de ideas, y mucho menos desiertos de  semilleros de ideas.


La Narro por 85 años se convirtió gradual y pacientemente en un territorio fértil para la siembra de ideas, de conocimientos, cuyos frutos se han multiplicado por doquier. Sus frutos son los egresados, ustedes que hoy se congregan en el jubileo de oro de nuestra asociación nacional.

Frutos convertidos, eso sí,  en vasos de agua en medio del desierto. Abriendo nuevos centros de población en las selvas del sureste o en el territorio de la Baja California. Creando nuevas semillas en la forma de variedades de trigo, soya, maíz, frijol, pastos y papa. Desarrollando tecnologías, sistemas de extensión y organización campesina, creando empresas, despachos, consultorías, instituciones, escuelas de agricultura, fertilizantes, pesticidas, etc.


A lo largo de 85 años, la Narro ha puesto su granito de arena para extenderse mas allá del arco, y no me refiero a instalaciones, laboratorios, ranchos y campos experimentales, aulas e infraestructura. Sino a través del conocimiento sembrado que,  atravesando el arco, ha salido caminando con orgullo, templanza y grandes sueños.



Las innovaciones, la imaginación, la técnica, los conocimientos  y la creatividad se han convertido en hombres y mujeres *egresados de más de 100 generaciones*, organizados en casi 50 secciones en todo el país, agrupados en su organización gremial que celebra hoy su 50 aniversario, con casi 20,000 egresados, que han salido para contribuir al desarrollo económico, social, ecológico, tecnológico del país.



Un tema básico en el presente siglo es el binomio alimentación-ambiente, que hace vigente nuestro lema
"la tierra es la madre que alimenta"
muy de la mano con el mandato náhuatl
"la tierra será como sean sus hombres".

Alimentos y Ambiente son ahora  las dos prioridades de un país con más de 100 millones de habitantes, población en crecimiento, que impone  presiones mayúsculas a nuestro ambiente, nuestro entorno,  nuestros recursos naturales. Podremos descuidar muchas cosas, olvidarnos de otras, pero lo último que deberíamos permitirnos es relegar al campo, a la agricultura y al ambiente en que se desarrolla. La crisis mundial nos ha enseñando que cada país debe de preocuparse por producir los alimentos para su gente; y hacerlo sin dañar o destruir el ambiente, convertir la sustentabilidad en nuestro forma de vida.

Por ello, estos tiempos son tiempos de la narro, uno de los mejores momentos de su corta vida; el desempeño brillante y comprometido de los egresados nos ha mantenido en la escena nacional como institución de vanguardia.



Este es el desafío al que la Universidad se enfrenta en nuestros tiempos, mantenerse como  un semillero fértil, que permita cultivar, hacer crecer y multiplicar a los profesionistas del siglo XXI.

Estas semillas, aquí presentes, transformadas en robustos robles, regresan a su almacigo a recrear épocas pasadas, a discutir los problemas del hoy y a reflexionar acerca de los nuevos ingredientes para que las semillas del futuro, se acondicionen, germinen y se desarrollen en el crisol que permita continuar la labor noble y fructífera, de ese soñador, visionario, filántropo, agricultor comprometido y de grandes ideales como los de  cultivar la tierra y cultivar al hombre.
¡Que viva la Narro..Que viva Don Antonio Narro...Que vivanlos Egresados!