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miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿Cómo sería un día sin...Redes Sociales?

Nuevos paradigmas nos rodean y nos acechan. Tenemos que estar atentos de aquellos que por su utilidad, pueden ser positivos al desarrollo.
Clay Shirky¹, es uno de los más talentosos observadores en la cultura contemporánea, del poder transformador de las nuevas formas de interacción social que nos permiten las tecnologías. Al plantear los términos en que la sociedad moderna está cambiando, ha estudiado los efectos de las redes, en particular donde se traslapan las redes sociales y las redes tecnológicas, que han dado lugar a una nueva arquitectura de participación social.
Su argumento es que las  instituciones de ayer y hoy continuarán existiendo, pero sus formas tradicionales de operar serán diferentes. Veremos formas novedosas de acción social. ¿Qué y cuándo cambiara?, es una preguntas que nos haremos muy a menudo. Se espera que los cambios ocurran fuera de los protocolos administrativos y burocráticos actuales; los mismos que limitan o limitaron la efectividad o desarrollo de la sociedad misma.
 Ésta forma inédita de agrupamiento de la gente que desea realizar algo, está sucediendo por todas partes; no es exclusiva de un grupo o región del mundo en particular. Y al hacerse sin respaldo institucional no sólo representa un enorme cambio más en el mejoramiento de la sociedad contemporánea, sino un gran reto.
A éste fenómeno, que ha estudiado profundamente  Shirky se le ha denominado el poder de la organización sin organizaciones, también llamado organizando la desorganización. El afirma que cuando piensa en tecnologías, su tiempo y energía los usa más para  ‘escardar’ que para ‘plantar’; o sea, le dedica más tiempo a eliminar lo irrelevante que a aprender algo novedoso. Esto es particularmente cierto para los que nacimos antes de que las herramientas de las redes sociales estuvieran disponibles para todos.
La generación que se está formando en las universidades, está asimilando toda una nueva legión de herramientas sin tener que borrar la cantidad de datos irrelevantes que los mayores de edad aprendimos. Este aprendizaje y adopción de nuevas herramientas sociales nos ubica en el umbral de la era actual u Holoceno y la siguiente que bien podríamos llamar – por el brutal impacto de las tecnologías humanan en el ambiente– la era del Antropoceno.
Una tecnología, por sí misma, hace posible pero no induce el cambio social. Éste se da cuando el comportamiento, la apropiación que hacemos de la misma es generalizado o ubicuo. Por todos es muy conocido que requerimos de procedimientos, instrucciones y programas (Software) y de equipo e infraestructura (Hardware), pero sobre todas las cosas, es indispensable la mentalidad, la cultura la formación (Mindware).
Por ello el impacto real de una tecnología se da no cuando está disponible sino cuando se hace ubicua. Todos hemos crecido en un mundo de recursos limitados e instituciones jerárquicas; estamos en un continuo reaprendizaje de las nuevas reglas al adoptar tecnologías novedosas y romper con las antiguas. Para los que vienen detrás de nosotros, jóvenes y niños, y que forman parte de éstas tecnologías, las nuevas reglas no serán ya reglas nuevas. Hasta entonces empezaremos por fin a ver cumplidas las promesas de estas tecnologías.
Por paradójico que parezca,  hay un principio unificador de la relación sociedad-tecnología que nos aporta el profesor y consultor Shirky, quien afirma que: “Una revolución no sucede cuando la sociedad adopta nuevas tecnologías; se da, cuando la sociedad adopta nuevas conductas”
En su último libro, Shirky², explica detalladamente cómo la nueva tecnología nos está cambiando, pasando de consumidores a colaboradores, liberando de esa manera una asombrosa producción creativa que transformará al mundo. El pronostica que la nueva tecnología digital pondrá en uso los recursos, hasta ahora desconectados, del talento y la buena voluntad. Nos habla de una ‘plusvalía el conocimiento’, proveniente de un mayor tiempo libre que han permitido las reglas laborales actuales. Para darnos una idea de éste recurso agregado y novedoso a nuestra disposición, nos habla de cómo se construyó Wikipedia (Enciclopedia Libre, versión en inglés). Si el tiempo anual que los estadounidenses pasan viendo televisión, se hubiera utilizado en la elaboración de la Wiki,, se habrían  realizados 2000 proyectos de ésta naturaleza.
De este cálculo sobresalen dos aspectos. Uno, el recurso agregado del tiempo libre de la población educada del planeta. Dos, El tiempo que los norteamericanos le dedican a ver series de comedia televisivas sentados frente al aparato. De ello se desprende por qué ese bien común que significa el tiempo libre, no tuvo gran impacto en la sociedad, ya que la TV se llevó la mayor tajada.
Los tiempos cambian y con la llegada y popularidad de las herramientas de las redes sociales, los jóvenes de ahora dedican más tiempo a internet que a ver tv o escuchar radio. Pero viene acompañada de lo que se denomina ‘cultura participativa’, que significa actuar, tener re-alimentación, discutir, debatir, aportar. A esto es a lo que se denomina la transición de migrar de ser un consumidor a un participante y colaborador de las redes sociales o medios. Y ha sido posible gracias a la invención y expansión de medios públicos que han permitido al ciudadano ordinario compartir su tiempo libre en la búsqueda de actividades que o les gustan o les preocupan. Aquí Clay nos advierte que si bien estas tecnologías nos proporcionan mayor libertad para publicar, al mismo tiempo hay riesgos que sean de menor calidad. A pesar de ello, la cultura online es más transparente que las tradicionales.
Se abre de ésta manera una gran ventana de oportunidades que sin duda mejorarán la vida social y nuestras actividades cotidianas, siempre y cuando aprendamos a usar positivamente tanto nuestro tiempo libre como la buena fe y voluntad.

"...Lo peor que le podría pasar a alguien sería el no ser usado para nada por nadie" Kurt Vonneguts (The Sirens of Titan)

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¹ Shirky, Clay. 2008.Here comes everybody. The power of organizing without organizations. Penguin Books. New York. 344 p.
²____________.2010. Cognitive surplus. Creativity and generosity in a connected age. The Penguin Press. New York. 242 p.